hay veces que nos distraemos mirando lo que les sucede a las personas que están en nuestro entorno, mientras esperamos que la felicidad llegue, se asome por nuestro balcón y nos hable, y por estar entretenidos no nos damos cuenta que la felicidad se asomó por la puerta y sólamente susurró... y así de fácil la dejamos escapar.
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