La profundidad de tus ojos, cuando me dedican una discreta mirada,
que en silencio quisieran decirme mil palabras.
Quisiera perderme en la profundidad de tus ojos.
Navegar en esos mares desconocidos, inexplorados, inmensos
Tus ojos, bellos como el mar.
Confieso que he tenido que buscar otros ojos cuando estoy cerca de ti
pues encontrarme con ellos me resulta cada vez más difícil
Los encuentro perturbadoramente reveladores
Siento como si con tu mirada desnudaras mi alma
y entonces conocieras mis más profundos secretos
aquellos que aún no estoy lista para revelarte,
aquellos que tú bien conoces, pero que no te das por enterado.
Tus labios, color de durazno, sabor de mango, dulces como la miel
que me invitan a besarte, a dar esa breve caricia en la que se entrega el alma toda.
Esos labios que quisiera conservar unidos a los mios,
y que hoy son tan ajenos, tan lejanos.
Tus manos fuertes, decididas que suavemente acarician mi rodilla,
y que igualmente saludan alegres, confiadas, amables.
Esas manos que humedamente manifiestan el calor de tu corazón
y que quisiera mantener unidas a las mías.
Quisiera tanto... pero lo que hoy más deseo es
perderme en la profundidad de tu mirada,
sumergirme en lo más oscuro de tus anhelos
habitar en la plenitud de tus sueños.
Quisiera vivir tan profundamente en ti
que ya no seamos tú y yo,
sino que seamos tú en mi
y yo en ti
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