09 noviembre 2007

insomnio

Nuevamente aquí está el insomnio... me ataca cada vez que pienso en ti, mi niño, en dónde estás, me tienes tan angustiada, no saber de ti me está matando, ni siquiera te imaginas todo lo que he pensado y como dice Lupita, lo más fácil de pensar es lo malo (¡¡¡por favor!!! te lo ruego, dime que estás bien), pero no quiero pensar más en eso y comienzo a volar hacia otros mundos.

Casualmente encuentro a Beto y me cuestiono por qué las personas con las que aparentemente deberíamos llevarnos bien ni siquiera nos toman en cuenta, fue tan frío e indiferente su saludo, la foto y la despedida, y lo mismo sucedió con Ale y con Gaby y ¡nosotras que esperábamos tanto ese momento!

Y aunque yo sé que no hay motivos, me duele, me doy cuenta de mi gran egoísmo, y me lastima tanto darme cuenta que otras personas SÍ son especiales para esas personas para las que a mí me gustaría ser especial y que en realidad son invisible...

Trato de consolarme recordando lo que sucede cuando uno se empeña en relacionarse con aquellos a quienes no les interesa mi persona, diciéndome: no seas tonta, no te afanes en absurdos que después te hieren aún más pues acabas como el perro de las dos tortas... y con una soledad más grande que el perro porque ni siquiera él quiere que lo acompañes...

y entonces regresas a mi mente, mi niño, no sabes lo mucho que te extraño y me aterra la idea de llegar a acostumbrarme a tu ausencia ¡NO TE ALEJES!

ladrón de sueños, de vidas, de ilusiones, de sueño... ¡déjame dormir!

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