...mitad de precio" reza el slogan de una tienda de muebles.
El mes que marcaba el inicio del segundo semestre del año ha terminado. Un mes repleto de eventos importantes, de bodas esperadas, de jornadas preparadas, de trabajo anunciado. En definitiva, un mes que a la víspera se perfilaba para ser el más importante del año.
Y sin temor a equivocarme, el mes de julio fue uno de los mejores. El mes en el que redescubrí la felicidad que da el amor... pero no un amor humano cualquiera, vano, traicionero; descubrì la felicidad y la plenitud de un amor superior, el amor de Dios, ése amor que da felicidad plena y verdadera, que perdura y que me sostiene y alienta cuando las dificultades se aproximan.
Encontrar amigos y hermanos que me retan, me motivan, me alientan y sobre todo que me aman y a los que amo, no con ese amor imperfecto, sino en el Amor.
La vida es dura, y a veces nos abofetea y nos tira, y nos impide continuar, nos hace creer que nunca lograremos nuestra meta, o siquiera salir del fango en que nos revuelca; así es la vida a veces, pero hoy tengo la fortaleza, el valor y la decisión de hacerle frente a todo eso y salir victoriosa porque mi meta está más allá de la vida en esta tierra y "Todo lo puedo en Aquel que me fortalece"(Fil 4,13)
Y no puedo concluir de otra manera, más que diciendo ¡SOY FELIZ!
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