02 octubre 2009

confusión que lastima

Cuando me descubro frágil y débil ante la depresión... o tal vez ante mi propio cuerpo.

Cuando lucho por dar ánimos a un par de personas deprimidas, desubicadas; que buscan tener el encuentro con ellas mismas, que no solamente lo buscan sino que es imprescindible que lo tengan. Cuando inútilmente trato de dar aliento, de dar un consejo, un ejemplo de vida...

en esos momentos es cuando más lastima la confusión, cuando al día siguiente despierto y no tengo ganas de levantarme, cuando descubro que esa depresión es como el virus de la influeza, se contagia simplemente al darle la mano al enfermo, es lo mismo.

Y me duele darme cuenta de mi debilidad humana, descubrir que una situación que pensé superada, en cuestión de horas regresa a mi vida y me confunde, me aleja de mi principio y fundamento ¡de mis ganas de vivir! y me avergüenzo de mi misma, y me reprendo y me recrimino, pero no logro superarlo.

Ayer descubrí que mi propio cuerpo estaba respingando porque no le había dado la medicina necesaria para seguir "normalmente" viva. Hoy le hice caso y tomé la dosis necesaria. En algunos aspectos noté grandes diferencias, pero el ánimo sigue por los suelos.

¿Cómo lograré superarlo? Ni siquiera tengo ganas de hablar con alguien, no puedo, qué diría... y la medicina, después de casi 5 años de tomarla, estoy hartándome de ella, y pensar que aún me falta el resto de mi existencia

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