Es verdad que el dolor purifica, es un mal (o bien, depende de cada quien) necesario que nos permite valorar la verdadera felicidad; es más, yo diría que es como el glutamato de sodio... pero también es cierto que el dolor es inevitable no así el sufrimiento que es opcional. Duele, no lo puedo negar, pero me siento tranquila y libre.
Creo que ahora sí, el tiempo va a acelerar su paso (sujétame fuertmente, porque sospecho que será todo tan rápido que temo caer del vagón), estoy preparada.
GRACIAS
Gracias a Dios, gracias a ti, y también a ti, no esperaba menos.
La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor, sino de lo que pasa dentro de nosotros
P. D. Por cierto, ¿a ti quién te dijo que yo era feliz?
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