29 marzo 2009

Estamos llegando al final del día 29 de marzo del año del Señor 2009, jajajaja, una fecha muy esperada, pues este fin de semana precisamente éste tenían que juntarse los primeros tres eventos importantes del año, y he aquí el problema: dos de ellos requieren de una buena parte de dos días y lo peor es que los tres eventos son en tres ciudades diferentes; ja-ja-ja que buen chiste... y el colmo de los colmos, tanto tiempo planenado y discurriendo a cuál asistir, tomamos una decisión y mi eterna acompañante desapareció, no pudo asistir ni a uno ni a otro y mucho menos al otro, lo bueno fue que no la pasé tan mal, a excepción de unos cuantos golpes y querer esconderme de Esteban (dicen que el que nada debe nada teme, pero mi conciencia me acusaba fuertemente).

Me hubiera encantado ir a Santa Cruz, y después de estar en tierra de jiricuichos mi deseo de estar en la primera se hace más grande, pero no me arrepiento de haber estado en la segunda, por algo suceden las cosas y de todo es posible obtener una enseñanza, después de todo, es probable que haya más oportunidades como esta. Además no me pesa los tremendos golpes que me llevé en la cabeza y en la pierna, valieron la pena definitivamente. Y la verdad es que nadie sabe qué sucedera, tal vez, para el próximo año me toque saludar a los sucesores de la familia Morales.

Y finalmente, todo ese rollo fue para decir que precisamente a las 7:48 pm volví a ver a mis primeros suegros y por un momento mi corazón se emocionó al pensar que podría ver también al causante de mis desvelos hace algunos ayeres (o acaso serán presentes aún), pero como siempre hay cosas que no se me conceden, tal vez en otra ocasión (en verdad lo deseo con todo mi corazón).

¡Que curiosos los designios del Señor! en una fecha tan memorable no creí que el suceso de verdad importante sucedería en esta fecha y al finalizar el día.

Por lo pronto, es hora de dormir y de seguir soñando, sólo que ahora con los ojos cerrados y la cabeza sobre la almohada.

So long!

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