21 septiembre 2007

Primera carta muerta 100807


Hola:

Antes que nada, te diré que esto es una carta muerta (como ya lo dijo Marce una carta muerta no puede ser entregada a su destinatario, pero tampoco puede ser devuelta a quien la escribió). Hace ya tres horas leí tu “carta de amor” y debo decir que me rompió el corazón. Qué fue lo que sentí no puedo decírtelo, ni siquiera yo misma sé definirlo, pues en mi interior un ejército de sentimientos de luz roja y uno de sentimientos de luz verde libran una batalla (mejor dicho una guerra) y aún no sé quien es el vencedor. Me sentí como Amelie, que me convertía en un abundante chorro de agua sin ningún recipiente que contenerlo (¿no lo entendiste? Ah es que aún no has visto la película, cierto), como si todo dentro de mi se derrumbara, pero el exterior quedara, y traté de hacerlo ver tan FUERTE y tan firme como siempre para que nadie notara mi dolor.

(¡La noche es tan larga! Tú la adoras, como todo buen romántico. Un mosquito ronda mi cabeza amenazando con fastidiar toda la noche y tan larga que se ve, tan profunda y no sé qué es más poderoso, si su amenaza o las interminables voces, gritos provenientes de la batalla que están decididos a no dejarme dormir)

Inevitablemente llueve. Gruesas gotas provenientes de una negra nube (tanto como mi corazón justo donde quedó tu huella), pero logro conseguir un enorme paraguas que impide que las gotas me sigan mojando (aún no es momento de empaparse). El trabajo espera, no le importa si afuera (¿o adentro?) está una terrible tormenta o el más maravilloso sol, el trabajo siempre exige ser realizado. Con mi enorme paraguas me protejo y termino el trabajo (debo pensar en conseguir otro paraguas, pues éste dejó pasar el agua en varias ocasiones)

Sabes, mientras todo esto sucedía, di gracias a Dios por ponerte en mi camino, porque aunque fuera solo unos instantes pude disfrutar de ti, porque entraste en mi vida y te dejaste amar, y eso también te lo agradezco, pues nunca antes había experimentado algo como esto, este estar enamorada tan loca y tiernamente. Eres justo como había imaginado que sería el amor de mi vida y te agradezco por existir y por conocerte, por dejarme entrar en tu pequeño mundo y también le rogué a mi Padre Dios que te cuide y que te evite un sufrimiento tal como el mío; que esa persona a quien con tanto amor escribiste la carta sea capaz de corresponderte, para que puedas gozar plenamente del amor. De todo corazón espero que seas correspondido pues nada me haría más feliz que saber que has encontrado la felicidad (aunque no sea a mi lado, pero que verdaderamente eres feliz).

No puedo negarte que hasta el agua me supo amarga, como con intensidad de 3 y eso que su intensidad es 1.

Pero como dice Alejandro: es mi canción, no tengo que decir la verdad, y no me cuesta nada imaginar que la próxima vez que platiquemos te diré: ¿cómo estás? A leguas se nota que muy enamorado, pero deberías tener el valor de confesarle lo que sientes, eres una persona tan especial que cualquiera puede enamorarse de ti, no tengas miedo al rechazo, y si lo que no quieres es perder la amistad, eso no ha de suceder, pues ella valorará que tengas el valor de decir lo que sientes y serás aún más especial que antes, y si no es así, es porque en realidad no eran amigos. Entonces tú me contestarás: es cierto, tienes razón, debí decírtelo antes, no sé por qué, no sé en qué momento, pero has pasado a formar una parte muy importante en mi vida, es de ti de quien estoy enamorado…

Entonces mi corazón surgirá de las cenizas en las que hoy se encuentra perdido y como el ave fénix cobrará vida, ya lo verás y ya no seremos dos enamorados incomprendidos, sino un sólo amor, limpio, puro, inocente, libre, como los niños, seremos dos seres convertidos en uno solo con camino hacia Dios, pues de Él y sólo de Él proviene el amor y hacia Él ha de regresar.

Pero que hermoso suena todo esto. Lástima que sea sólo un sueño.

Tu carta me ha producido una guerra porque entiendo que es una despedida, me estás dando a entender (aunque no esté dirigida a mi) que hoy se acaba todo, que hoy muere el hombre y de ahora en adelante sólo podré contar con el amigo, y esto, aunque hoy duele, sé que será suficiente en un futuro (siempre y cuando sepa que eres feliz, porque sino es así, ni creas que te dejaré tranquilo). Así que para mí, mas que un adiós es un hasta luego, porque a pesar de todo y a pesar de todos te sigo queriendo, y algún día… algún día.

Mi amor, este amor que provocas en mi y que me motiva a ser mejor a buscar lo mejor de mi para ofrecerlo a los demás y no sólo a ti es algo que nunca había sentido y que te agradezco, pero que no permitiré que se quede en el olvido, pues aún cuando la muerte ronde mi cabecera estarás en mi pensamiento y sobre todo en mi corazón.

No hay comentarios: